La despenalización del uso de drogas blandas, (hachís y marihuana) en Holanda, disminuyó el problema social de su consumo, pero atrajo un turismo que pocos países quieren tener. La ciudad de Maastricht intenta frenar el consumo prohibiendo su venta a los extranjeros.

La  tolerancia trajo consigo el desarrollo de un fenómeno que se denominó como “turismo de drogas”, que se ha posicionado entre los extranjeros. En una sentencia dictada por el Tribunal de la Unión Europea de Luxemburgo, los jueces comunitarios dieron un espaldarazo a la ciudad holandesa de Maastricht, que prohibió a los cafés de la zona la venta de drogas blandas a ciudadanos extranjeros.

La sentencia recoge como argumento que los países de la UE pueden restringir los derechos de libre circulación y no discriminación en el caso de consumo de estas drogas para preservar el orden público y la protección de la salud de sus ciudadanos.

La ley entró en vigor en 2005 y fue recurrida por el dueño de un establecimiento cerrado por las autoridades municipales, que comprobaron que seguía vendiendo marihuana a los extranjeros. Los tribunales holandeses consultaron a Luxemburgo, que ayer decidió respaldar a las autoridades de la ciudad de Maastricht. El caso de este coffee-shop está siendo considerado como el proyecto piloto de ejemplo para todo el país. Liberales y conservadores pretenden imponer un veto a los consumidores extranjeros.

Hasta ahora, sólo esta ciudad y en Rozendaal han introducido la prohibición, que se basa en una especie de pasaporte de drogas blandas que permite a sus dueños adquirirlas, en cantidades pequeñas y solo una vez al día.

 

Sólo a holandeses

Si los tribunales holandeses hacen suya la sentencia de Luxemburgo, la venta de cannabis “podrá ser restringido a los habitantes de Holanda, algo que ayudaría a luchar contra el turismo de drogas”, según aseguró Wim van der Weegen, portavoz del ministerio de Justicia.

El veto a nivel nacional probablemente satisfará a países como Alemania, Francia y Bélgica, que en el pasado han denunciado que las cafeterías donde se venden drogas blandas constituyen en realidad un centro exportador hacia sus países, donde la venta está totalmente prohibida.

 

Tomado de apetitoenlinea.com

Comment