San José, 12 ene (EFE).- Los Ministerios de Salud y Educación de Costa Rica emitieron un decreto para prohibir la venta de comida chatarra y bebidas gaseosas en las escuelas y colegios públicos del país, informaron hoy fuentes oficiales. El decreto entró hoy en vigor al ser publicado en el diario oficial La Gaceta, por lo que las tiendas y comedores estudiantiles deberán hacer los ajustes para el próximo 8 de febrero, cuando inicia el curso lectivo 2012 en el país.

Con este decreto, las gaseosas, las frituras, las galletas rellenas y confites quedarán fuera de la oferta de los establecimientos en las escuelas y colegios.

Según el Gobierno, la medida tiene por objeto disminuir el porcentaje de niños y jóvenes con sobrepeso y obesidad, que según la Encuesta Nacional de Nutrición sobrepasa el 20 %.

Además, la nueva medida obliga a modificar la forma en que cocinan los alimentos para disminuir la cantidad de grasa y azúcar.

En caso de utilizarse embutidos estos deberán ser bajos en grasa y quedan prohibidos los productos con gasas trans, las galletas rellenas de chocolates, los bocadillos en bolsas, la leche entera saborizada y hasta los yogures a base de leche íntegra, dependiendo de la cantidad de grasa que contengan.

Tampoco se podrán vender papas fritas, plátanos fritos, empanadas fritas o enyucados fritos, así como alimentos cocidos con manteca, mantequilla o aceites con contenido de grasas trans y se restringirá la cantidad de aderezos y mayonesa en diversos alimentos.

El ministro costarricense de Educación, Leonardo Garnier, afirmó a la prensa local que las tiendas escolares "deben ser comprendidas como parte de los centros educativos, por eso considera que no se violenta la libertad de comercio".

"Todos los estudios científicos y de salud demuestran que uno de los factores que incide en la salud de los muchachos es la nutrición y eso hay que lograrlo con la introducción de hábitos de vida saludable", dijo.

No obstante, los industriales y comerciantes manifestaron su desacuerdo con el decreto.

El director de la Cámara Costarricense de la Industria Alimentaria (Cacia), Mario Montero, calificó la medida como "lamentable y equivocada técnicamente".

Según Montero, la decisión del Ejecutivo "es un producto de apreciaciones subjetivas de alguien que no han podido ser explicadas".

El empresario insistió en que el sobrepeso y obesidad en los menores debe combatirse con programas de educación física en los centros educativos, así como con una alimentación balanceada, sin eliminar estos productos.

El decreto estipula que en algunos casos los industriales tendrán hasta tres años para hacer variaciones en la receta de sus productos para disminuir el contenido de grasa y azúcar si desean seguir ofreciendo esos alimentos en las escuelas. EFE

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