Por: Arleth Badilla Morales

Hay dos palabras en la boca de este emprendedor que son recurrentes: éxito y trabajo. Con esas convicciones Mario Navarro abrió en marzo anterior las puertas de Crocanti Ice Cream, un lugar donde los batidos se convirtieron en algo más que leche y fruta, y en el que las llamativas y coloridas decoraciones se han posicionado como el toque personal del lugar.

Navarro quien es abogado de profesión, soñó desde siempre con algo propio. Pese a no tener experiencia en el área gastronómica, decidió aventurarse y entrar de lleno en el sector, esto con un espacio ameno y muy jovial, que está dirigido sobre todo a la población universitaria cercana a su negocio.

Luego de un viaje a Estados Unidos, en donde observó alternativas de helados grandes y muy llamativos, Mario regresó al país con la idea de hacer algo similar. Fue así como nació Crocanti, un negocio de batidos, helados, bebidas diversas y repostería, todo ideado por este joven y sus dos colaboradoras, quienes sin mucha experiencia en el tema han dejado volar su imaginación y han colocado esta oferta en el mercado.

“Es difícil ser microempresario, todos los días se enfrentan retos que lejos de motivar al emprendedor más bien le ponen mil obstáculos, sin embargo, yo vi una oportunidad en este sector y he decidido poner todo mi empeño en sacar adelante esta idea de negocio”, expresó Navarro.

El lugar destaca por ofrecer batidos llenos de color y sabor, que se han popularizado por sus decoraciones.

El lugar destaca por ofrecer batidos llenos de color y sabor, que se han popularizado por sus decoraciones.

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